Los comienzos de los Monjes Benedictinos

El monasterio de Cristo Rey fue fundado por la abadía del Niño Dios, el 7 de abril de 1956, conducida en ese entonces por el abad Lorenzo Balerdi. Las familias Cossio-Paz Posse, Paz Posse-Alurralde y Paz Posse Rougés donaron las tierras para levantar el monasterio. En febrero de 1955, después de un largo viaje en camión desde Entre Ríos, los primeros monjes llegaron a El Siambón. El responsable del grupo era el padre Juan Vicente García Geniz. El decidió que la abadía sea construida con piedras de los ríos y con madera de los bosques de la zona. Un hábito negro se desliza casi imperceptible dentro de la estructura de piedra. Al silencio sólo lo rompe una letanía cuyo eco inunda las habitaciones. Este paraje sobrecogedor se encuentra a 63 kilómetros de la capital tucumana, en El Siambón. Sus habitantes, los monjes benedictinos, están de festejo porque la Abadía de Cristo Rey cumple 50 años. Quien cruza la puerta puede imaginar que está en un claustro erigido en la Europa medieval. Sin embargo, aunque muchos piensen que allí reina el pasado, la abadía es símbolo de progreso para los habitantes de la zona. “Cuando se instalaron, trajeron la energía eléctrica, que se extendió luego a los vecinos. Además, brindan trabajo a la comunidad”, explicó Rosalía Arriola, una mujer de 66 años, testigo de la fundación del templo y del claustro. El abad, Benito Veronese, explicó que los festejos se dividieron en tres partes. El 6 de febrero se hizo una celebración en el centro vecinal. Allí se conmemoró que, en 1955, llegaran los primeros cinco monjes desde la abadía madre “Niño Dios” de Victoria, Entre Ríos. El 7 de abril es considerado como el día oficial de la fundación -tuvo lugar en 1956-. El domingo celebraron el aniversario junto con monjes y monjas benedictinas y trapenses del cono sur. Al monasterio llegaron 35 religiosos desde países vecinos. Ese festejo comenzó la noche anterior, con un concierto de música clásica. “Nuestra llegada fue beneficiosa en dos aspectos. El primero es valuable materialmente; al otro sólo lo puede evaluar Dios. Si el monasterio no se hubiera construido, la energía y los caminos habrían demorado mucho más en llegar a El Siambón. Además, se produjo un gran progreso cultural y religioso”, dijo Veronese.

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